
Tomas Lamanauskas en la Reunión de alto nivel de la semana pasada. - Crédito: UIT
La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) aprobó el último viernes en Ginebra el informe final del International Advisory Body on Submarine Cable Resilience (IAB), un documento que establece recomendaciones para fortalecer la resiliencia de los cables submarinos, infraestructura por la que circula más del 99% del tráfico mundial de datos.
La adopción del reporte se produjo durante la reunión final celebrada el viernes, en el marco del WSIS Forum 2026, y marca el cierre de un programa de trabajo de dos años impulsado conjuntamente por la UIT y el International Cable Protection Committee (ICPC).
El informe identifica como principales desafíos para la resiliencia de los sistemas submarinos a la elevada exposición a riesgos físicos, el aumento de los tiempos de reparación, la concentración geográfica de la infraestructura y la dependencia de numerosos países de un número reducido de cables, una situación particularmente crítica para los pequeños Estados insulares en desarrollo, los países menos adelantados y otras regiones con limitada conectividad.
Convergencialatina dialogó con Tomas Lamanauskas, secretario General Adjunto de la UIT, que destacó la finalización exitosa del encuentro de la semana pasada, por “un fuerte nivel de consenso” entre países que no siempre están alineados en sus posturas. Recordó que unos 42 miembros de IAB trabajaron en el cuerpo de recomendaciones, tanto de distintos países como de diversas organizaciones: “Entendieron que había un problema compartido y debería haber soluciones compartidas. Y comprendieron la necesidad de que estas soluciones fuesen implementadas”, aseveró.
Un aspecto que colaboró en este final consensuado es que se discutió sobre resiliencia y no sobre seguridad. Es decir, el foco estuvo en cómo concentrarse en la resiliencia de los tendidos submarinos, y no en incidentes y sus responsables: esto dejó fuera del debate cuestiones geopolíticas, sabotajes o cuestionamientos ligados a conflictos entre países.
Para Lamanauskas, el documento final reconoce retos claros. Primero, la necesidad de tener un punto de foco claro en torno a quién es responsable de la resiliencia de los cables submarinos. Y en este sentido, advirtió: “Hay pocos países que establecen esto de manera clara”. Un segundo desafío es cómo reconocer que estos tendidos constituyen una infraestructura critica.
“El reporte está destinado a gobiernos nacionales y poderes regionales, y también para que el sector privado entienda los riesgos. También funciona como un kit de herramientas para orientar en cuanto a cuáles son las decisiones que deben afrontarse, y como guía para la colaboración internacional”, expresó Lamanauskas en la entrevista con este medio.
Tres ejes. El informe de recomendaciones dado a conocer el viernes último distingue tres áreas de acción. La primera apunta a facilitar el despliegue y la reparación de los cables submarinos mediante procesos regulatorios ágiles y coordinados. Se propone que los gobiernos establezcan marcos normativos claros y predecibles, simplifiquen los procedimientos de autorización y designen puntos únicos de contacto para coordinar a las distintas autoridades involucradas. También recomienda acelerar la emisión de permisos para las tareas de reparación, facilitar el ingreso y la operación de los buques especializados y promover una mayor cooperación entre los Estados para reducir los tiempos de respuesta ante interrupciones del servicio.
El segundo eje se concentra en la identificación, el monitoreo y la mitigación de riesgos. El documento exhorta a hacer evaluaciones periódicas de vulnerabilidad, fortalecer el intercambio de información entre gobiernos, operadores y otras partes interesadas, e incorporar herramientas de monitoreo que permitan detectar amenazas con anticipación. Asimismo, recomienda elaborar planes nacionales de gestión de riesgos, mejorar la preparación frente a incidentes y fomentar ejercicios conjuntos que permitan coordinar la respuesta entre autoridades públicas, la industria y organizaciones internacionales.
El tercer cuerpo de recomendaciones busca incrementar la conectividad y la diversidad geográfica de la infraestructura. El informe sostiene que reducir la dependencia de un número limitado de rutas y estaciones de amarre constituye un elemento central para mejorar la resiliencia de las redes internacionales. En ese sentido, impulsa el desarrollo de nuevas rutas, el aumento de la redundancia de infraestructura y la promoción de inversiones para conectar regiones insuficientemente atendidas. También sugiere que las estrategias de expansión incorporen criterios ambientales y climáticos desde las etapas de planificación y que se fortalezcan los mecanismos de cooperación internacional para movilizar financiamiento, compartir buenas prácticas y apoyar a los países con mayores desafíos de conectividad, en particular los pequeños Estados insulares, los países menos adelantados y otras regiones vulnerables.
Del papel a la acción. Durante una reunión celebrada la semana pasada, Sandra Maximiano, presidenta de Autoridad Nacional de Comunicaciones de Portugal (Anacom), afirmó que la iniciativa evolucionó desde un debate técnico hacia un movimiento global para transformar la cooperación internacional en resiliencia duradera.
La funcionaria, que a su vez se desempeña como co-presidenta del IAB, expuso sobre la posición de Portugal como Gateway entre África, América y Europa. Incluso, el 85% de los cables submarinos pasa por la zona económica exclusiva del país europeo. Por eso desde Anacom se realizó un estudio centrado en cables submarinos, que concluyó en que esta infraestructura no debe ser considerada como sistemas individuales sino como un ecosistema global, y por lo tanto requiere de coordinación internacional. En este punto recordó que los satélites deberían comenzar a tratarse bajo esos términos también.
“La resiliencia debe pensarse desde el momento del diseño. La diversidad de rutas y la cooperación surgen como otros puntos de extrema importancia. Hay que moverse de los papeles a la práctica: por ejemplo, en Portugal se han hecho ejercicios de nacionales entre distintas organizaciones y fuerzas para la coordinación”, expresó.
Como ejemplo de diversidad de rutas, Maximiano mencionó el caso del cable Ellalink, que conecta Europa y Sudamérica y cuyo punto de anclaje europeo principal en Portugal es Sines.
En tanto, el co-presidente del IAB y ministro de Comunicaciones, Innovación y Economía Digital de Nigeria, Bosun Tijani, sostuvo que las recomendaciones aprobadas representan un hito para fortalecer la resiliencia mediante una mayor cooperación internacional y una responsabilidad compartida. “Se trata de una pieza maestra para que los gobiernos se involucren en la protección de los tendidos submarinos”, destacó.