
Marco Cosío - Crédito: Siemens
Ante el auge de la inteligencia artificial y la expansión de los centros de datos, Siemens delinea una estrategia donde los gemelos digitales, las microrredes y la ciberseguridad definen la competitividad de la infraestructura crítica mexicana.
En el ecosistema tecnológico, la confluencia entre las tecnologías de la información (IT) y las de operación (OT) redefine la producción. En México, enclave de manufactura global, esta transición se acelera. Con 132 años en el país, Siemens lidera la transición de la automatización basada en controladores lógicos programables (PLC) a la inteligencia artificial y sistemas en el borde (edge computing).
Según Marco Cosío, vicepresidente de Infraestructuras Inteligentes en Siemens México, Centroamérica y el Caribe, el paradigma competitivo ha cambiado: "La industria ya no solo compite por costos de manufactura, sino por esa inteligencia operativa que otorga competitividad al reducir el time to market". Para ingenieros de software y redes, esto plantea desafíos de arquitectura, latencia y soberanía de datos.
Un pilar de esta transformación es el gemelo digital (Digital Twin). Lejos de ser conceptual, la simulación en tiempo real es una solución operativa madura. Cosío destaca que permite simular la operación con variables reales, reduciendo el tiempo al mercado entre un 20% y un 25%, y optimizando costos.
Esta tecnología se emplea en sistemas eléctricos, desde líneas de montaje hasta redes de potencia. "Podemos simular redes eléctricas en tiempo real para prever qué pasa si agregas cargas, generación, o parques eólicos y fotovoltaicos", explica el directivo. A nivel de distribución, herramientas como GridX modelan flujos de energía e integran recursos distribuidos de forma ágil, aspecto crítico para arquitectos de infraestructuras de red.
El auge de los centros de datos en México ilustra este ciclo: la IA requiere procesamiento físico masivo y, a su vez, estas instalaciones exigen software avanzado para optimizar su diseño y operación térmica. Para asegurar alta disponibilidad y eficiencia energética, Siemens implementa sistemas de gestión de edificios (BMS) con control predictivo como Demand Flow, que emplea gemelos digitales para optimizar el aire acondicionado (el mayor consumo de un data center). Esto se complementa con microrredes y baterías (BESS) "behind-the-meter" para desfasar cargas. "Poder poner almacenamiento te da la oportunidad de desfasar la carga, dando a la red mucha más eficiencia", detalla Cosío.
En software, la IA industrial introduce "agentes autónomos" que vigilan la producción para asegurar calidad y eficiencia en tiempo real. Procesar estos datos en nubes públicas, sin embargo, genera riesgos de ciberseguridad. Para mitigarlo, Siemens prioriza arquitecturas locales e híbridas. "La información que pongas en IA fuera de tu control se vuelve pública", advierte Cosío. En respuesta, la firma implementa entornos de procesamiento local y modelos de lenguaje privados, como un GPT corporativo interno. "Garantizamos que los datos no salgan del control del cliente, utilizando servidores propios o almacenamiento seguro sin compartir información con herramientas públicas", añade.
El avance de la digitalización industrial muestra asimetrías. Sectores como la automotriz y el de alimentos y bebidas lideran la adopción tecnológica. No obstante, la brecha con las pymes es profunda: en el sector de equipo eléctrico de México, el 20% de las empresas ya emplea IA y el 30% robótica avanzada, pero solo el 8% de las pymes industriales ha logrado adoptar estas herramientas.
El reto no es solo de capital, sino humano. El 71% de las empresas identifica la escasez de talento digital especializado como el principal riesgo de transformación. A esto se suma la dificultad para cuantificar el retorno de inversión (ROI) en software industrial, donde la monetización de las eficiencias operativas intangibles suele ser compleja de proyectar.
Para Siemens, la digitalización converge con la descarbonización. Su planta Mitras, en Monterrey, es ejemplo de ello, al obtener la certificación LEED Platinum de control energético. El desarrollo moderno exige productos diseñados bajo criterios de "Ecodesign" para habilitar la circularidad. "Esta no es una carrera de velocidad, sino de resistencia para asegurar la sostenibilidad de las futuras generaciones", concluye Cosío, reafirmando que el futuro reside en una convergencia inteligente, limpia y segura.