Frente al incremento exponencial del tráfico de datos y el despliegue de modelos de inteligencia artificial, las empresas de telecomunicaciones en América Latina atraviesan una profunda redefinición de su infraestructura. La necesidad de unificar cargas de trabajo, asegurar la disponibilidad absoluta y mantener un control estricto sobre la gobernabilidad de los datos sensibles marca el debate actual entre operadores, analistas y reguladores.