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miércoles 25 de septiembre de 2019

Mapa de Satélites en América latina 2019

La edición 17a de la publicación muestra cómo la órbita baja moviliza a la industria a pesar de las incógnitas regulatorias y de mercado.

Mapa de Satélites en América latina 2019 - Crédito: © 2019 Convergencialatina
Mapa de Satélites en América latina 2019 - Crédito: © 2019 Convergencialatina

Los proyectos de constelaciones de satélites para LEO, a una distancia de entre 300 y 1.200 kilómetros de la Tierra, desvelan al sector desde hace por lo menos cinco años. En efecto, actualmente hay sólo tres satélites proyectados para lanzarse en GEO, y más de 16.000 si se consideran las iniciativas para LEO hasta 2022. La oferta de servicios comerciales sobre estos artefactos se espera para 2021, aunque imperan las dudas sobre cómo se reglamentará su funcionamiento y se rentabilizará el negocio.

OneWeb, Amazon y Space X crearon parte de la enorme expectativa puesta en LEO, por el tamaño de sus constelaciones (en el caso de Amazon, de 12.000 satélites). La promesa central de estos proyectos es la menor latencia: en promedio, en LEO se puede lograr de 25 a 30 milisegundos, frente a 500 ofrecidos hoy por las flotas geoestacionarias. Sin embargo, el modelo de negocio no está claro y se viene modificando desde la idea original. Si bien las tres iniciativas magnánimas del segmento manifiestan apuntar a personas sin acceso a Internet, fuentes del sector admiten que no está resuelto cómo lograrlo, y el foco ya se habría trasladado a clientes con mayor ARPU, como aviones y cruceros, en los que el costo de los terminales no es un problema. Las antenas para LEO superan ampliamente en valor a las actualmente utilizadas para comunicarse con satélites GEO, por su complejidad: al fin y al cabo, deben ser capaces de seguir a todos los satélites de las flotas y comunicarse con varios a la vez.

A nivel regulatorio existen aún vacíos a resolver. Uno de los puntos que se definirá este año en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2019 en Egipto (CMR-19) es el plazo de puesta en órbita de los satélites: los siete años vigentes para GEO no son aplicables para LEO, ya que las constelaciones se completan en diversas fases de lanzamiento, y la vida útil de los artefactos es menor, del orden de los cinco años.

Los costos de mantenimiento tampoco están claros y se encarecen por la gran cantidad de basura especial en la órbita baja, que genera continuas colisiones y nuevos fragmentos.

Frente a estas dudas, los operadores tradicionales de GEO prefieren caminar con cautela. Telesat lleva la delantera en la incursión en la órbita baja, de la mano de su satélite Phase 1 LEO, exclusivo para testeos con clientes selectos, en tanto que Eutelsat proyecta el ELO para fin de 2019, con fines experimentales de IoT.

La órbita baja causa revuelo pero no hay certezas en el cercano plazo. El desempeño de las flotas no podrá medirse hasta que las constelaciones se lancen al espacio por completo, porque los sistemas necesitan de todos los satélites interconectados entre sí y girando alrededor del mundo para operar.

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