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lunes 27 de septiembre de 2021

Mapa de Carriers en América latina 2021

La diversificación de rutas submarinas genera una profusa actividad en el Atlántico y el Pacífico

Mapa de Carriers en América latina 2021 - Crédito: © 2021 Convergencialatina
Mapa de Carriers en América latina 2021 - Crédito: © 2021 Convergencialatina

La búsqueda de caminos alternativos para la pisada submarina tiene su fundamento en la necesidad de rutas directas -como la generada por EllaLink entre Brasil y Europa- e incluso un peso geopolítico propio: se espera que en los próximos años los países ansíen un mayor control de los datos que generan, al punto que no será posible acceder a todos los datos sobre cualquier ruta. Será inadmisible el “delay” en el tráfico, por lo que la latencia y las rutas más diversas e intercambiables serán monedas en cambio en la industria de infraestructura submarina. En este sentido se destaca en particular el cable Humboldt, la iniciativa de escala transatlántica encabezada por Chile, hacia Australia y Nueva Zelanda: en este proyecto ya confirmaron su participación Arsat de Argentina y el gobierno brasileño, y se espera que otros países de Sudamérica se sumen.

A su vez la tendencia de diversificación de rutas está ligada a la impronta particular de los players de Internet en la industria. Como se observa en la clasificación de actores incluida en esta edición del mapa, dejaron de ser entrantes para convertirse en protagonistas de igual peso que consorcios o tendidos privados y públicos. Fueron estos actores los que destinaron mayores inversiones al segmento en los últimos años: sólo Google cuenta con 16 cables submarinos a nivel mundial, de los cuales cuatro se encuentran en América latina (y se sumará el Firmina entre Las Toninas y la costa este estadounidense en 2023).

La participación de los proveedores de contenido -además de Google están Facebook, Microsoft y Amazon- en la capacidad global se acerca al 70%, y el hecho de que tengan necesidades diferentes a las de los operadores de telecomunicaciones o consorcios, también deja su huella en los modelos de negocio y financiación de la industria. En aras de nutrir de conexiones internacionales a la nube y centros de datos, estos actores “hiper escala” ofrecen pelos de fibra como moneda de cambio para financiar parte del aterrizaje de sus cables. Es decir que la capacidad sobrante -aquella no utilizada para consumo propio- entra en el juego de compra-venta de ancho de banda mayorista internacional.

En lo que va de 2021 iniciaron operaciones comerciales tres tendidos -el Mistral de Telxius y América Móvil, el EllaLink de la empresa homónima y el Malbec de Globenet y Facebook- y otros ocho están previstos para los próximos tres años. Estos proyectos se inscriben en la tendencia de diversificación de rutas, a la par de una duplicación anual de la capacidad. Entre los primeros impactos de esta renovación, en Argentina hubo una reducción del costo de la capacidad internacional de entre el 30% y el 40% en dólares. El país sudamericano sumó dos nuevos cables submarinos con amarre en Las Toninas -la extensión del Tannat, de Antel y Google; y el Malbec, un hito para el mercado en más de dos décadas.

Tanto en Argentina como en Brasil (que además del EllaLink está renovando la pisada subfluvial en el Amazonas), se advierte una reactivación en redes de tránsito IP. Existe una tendencia a mover las capacidades submarinas lo más lejos hacia el Edge, de manera de agregar tráfico localmente y distribuirlo con expansiones locales. El proyecto de Sparkle junto a Trans Ocean Networks en Panamá para la instalación de un hub digital va en línea con esto.

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