A cien días de haber asumido la presidencia, el presidente Evo Morales nacionalizó las reservas de hidrocarburos del país. Hasta el primero de mayo, Bolivia sólo era en términos legales dueña de los yacimientos de gas y el petróleo. La nacionalización implica para el Estado recuperar el control sobre la producción, transporte, refinación, distribución, fijación de precios y comercialización de ambos recursos. La nueva medida implica que en los hechos, los dos principales campos de producción del país girarán a las arcas estatales el 82% de sus ingresos. En los campos restantes, cuya producción no supera los 100 millones de pies cúbicos diarios, se seguirá cobrando una regalía del 50%. El esquema recién podría variar tras 180 días, el plazo máximo dado por el gobierno a las empresas para redefinir nuevos contratos. Por efecto de la última ley del gas, el Estado recibía transferencias anuales por US$ 460 millones. Se estima que gracias al nuevo decreto, el Estado recibirá US$ 780 millones en 2007.
Las petroleras de Brasil y España, Petrobras y Repsol, que controlan más del 70% de las reservas gasíferas de Bolivia, reaccionaron con cautela pero ya expresaron sus reparos. En Brasil se calificó de "no amistosa" la decisión de Morales, y el presidente Lula Da Silva convocó a una reunión de urgencia para evaluar el destino de Petrobras, ya que además en quince días deberá negociar- al igual que Argentina-, el precio del gas boliviano. Brasil y Argentina son los principales compradores del recurso natural. Por su parte, el gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero expresó su "más profunda preocupación" por el anuncio. Repsol controla por medio de su filial Andina, el 25,7% del gas boliviano. Tras conocerse la medida, cayeron en el orden del 2,2% las acciones de la compañía en España.
Aunque Evo Morales sólo hizo alusión a que continuará con la nacionalizaciones en minería y forestales, no se descarta que se avance sobre otras áreas de la economía. En ese marco. ENTEL el operador nacional de telecomunicaciones de capitales mixtos (50% Telecom Italia) forma parte de las empresas consideradas estratégicas por el gobierno de Morales, además de tres compañías de energía eléctrica, dos ferroviarias, una aérea, y las petroleras Andina, Chaco, Transredes, Total y Petrobras. El ministro de Planificación del Desarrollo, Carlos Villegas, manifestó anteriormente que el gobierno estaba interesado en lograr el control de este grupo de empresas mediante la compra de acciones, o a través de “otras alternativas”, entre las que no se descarta un cambio en la distribución de ingresos por decreto, o incluso la expropiación.
Ante esa situación se enfrenta Telecom Italia, que el año pasado anunció su intención de mantener en América latina sólo sus activos de Argentina y Brasil. Aunque la empresa italiana aseguró que “no tiene apuro por vender” en el nuevo contexto no sería descabellado apresurar la retirada. Aunque las ofertas no sean del todo satisfactorias, sería una decisión favorable antes que enfrentar conflictos por una eventual expropiación.
De todas formas, el gerente de Comunicación Institucional de ENTEL, Juan León, aseguró a Convergencialatina que el de la empresa es un caso totalmente diferente al de las petroleras, “porque la compañía no explota los recursos naturales, cuya recuperación para el Estado, según los anuncios oficiales, constituye uno de los objetivos políticos fundamentales del Gobierno. Al anunciar la nacionalización de los hidrocarburos, el presidente Morales expresó que los siguientes pasos serán la minería y la tierra. De modo que desde ese punto de vista, no es previsible que tenga efectos para ENTEL”, señaló León.
No obstante, considerando el rumbo político que tomó Evo Morales, podrían volver a la carga por ENTEL las cooperativas, que en 2004 ofrecieron US$ 275 millones por la mitad italiana de la incumbente. El proyecto cooperativista telefónico es el que mejor encaja en la nueva realidad boliviana, y el gerente general de la Federación de Cooperativas Telefónicas de Bolivia (FECOTEL), Jorge Quinteros, adelantó a Convergencialatina que “el gobierno tarde o temprano trabajará con nosotros y creemos que en la Asamblea Constituyente que tendrá lugar en junio, el Estado tendrá en cuenta la propuesta que presentaremos. Buscamos que se sustituya el sistema neoliberal de las telecomunicaciones, sin imponer un estatismo puro, y logrando en cambio un modelo cooperativista”, señaló Quinteros.