La crisis global en el suministro de chips de memoria, provocada por el auge de las inversiones en inteligencia artificial (IA) y la inestabilidad geopolítica, está afectando al sector de las telecomunicaciones brasileño, que se enfrenta a un aumento en los precios de los equipos, mayores plazos de entrega y el riesgo de escasez de componentes electrónicos.