La Santa Sede irrumpió formalmente en el debate global sobre la gobernanza de las tecnologías emergentes con la publicación de la Carta Encíclica Magnifica Humanitas. Lejos de limitarse a una reflexión teológica abstracta, el Papa León XIV estructuró un manifiesto político y antropológico que apunta directamente contra las cúpulas de las grandes corporaciones de tecnología y los paradigmas que sus CEOs intentan estandarizar en el mercado global.