La piratería audiovisual en América Latina es un negocio altamente redituable. Según diversos cálculos, moviliza unos US$ 12.000 millones al año, considerando el robo a la TV paga y a las plataformas de transmisión online, según datos de Alianza contra la Piratería Audiovisual. Este nivel de ingresos tiene que ver con su masividad ya que alcanza a uno de cada tres hogares de la región que tiene acceso a internet.