El mercado Carrier latinoamericano, tanto terrestre como submarino, se encuentra en plena reacción frente a la ebullición de los centros de datos en la región. Por un lado, se advierten cables submarinos que se ven revalorizados a partir del hecho de complementarse con redes de data centers interconectados. Por otro, se generan integraciones más robustas de redes terrestres y submarinas, para acompañar las necesidades de conectividad entre nubes que demandan los clientes, volcados hacia entornos multi Cloud, con sus cargas de trabajo repartidas entre nubes privadas, públicas y el on-premise.