América Latina se encuentra en una encrucijada económica e histórica. Durante las últimas dos décadas, el crecimiento de la región se ha sustentado desproporcionadamente en la expansión de su fuerza laboral, mientras que la productividad se ha contraído a un ritmo alarmante del 0,3% anual en promedio entre 2015 y 2024. Sin embargo, el bono demográfico que mantenía a flote esta dinámica está llegando a su fin debido a la caída de las tasas de natalidad y el rápido envejecimiento poblacional.